Crema de Caramelo Salado o «Caramel au Beurre Salé»

Hola de nuevo!

Esta vez vuelvo a la cocina internacional para traeros un acompañamiento ideal para cualquier postre. Me acerco a Francia, de nuevo a la Bretaña francesa (tenéis una de las recetas más conocidas de la cocina bretona aquí, los crêpes).

Esta vez quiero compartir con vosotros el «Caramel au Beurre Salé» o lo que es lo mismo, una salsa de caramelo con un toque salado. También conocido como Toffee salado. Y si aún no reconocéis ese sabor entre vuestra memoria, deciros que esta delicia es como comer caramelos «Solano» o «Wether’s Original» pero en líquido.

Perfecta para rellenar madalenas, bizcochos o crêpes; y también para acompañar a helados, galletas o yogurt. Sin hablar de lo rica que está comiendo a cucharadas.

caramel

Como culturilla general:

«El caramelo de mantequilla salada es una deliciosa combinación de caramelo y mantequilla salada con cierta historia detrás de él.

Hay que volver al siglo XIV, periodo donde se descubrió las virtudes de la sal, especialmente en relación con la conservación de alimentos. En 1343, el rey Felipe VI estableció el «impuesto a la sal», un impuesto sobre la sal que existió durante la Edad Media y que elevó su precio hasta convertirla en un producto de lujo. Sin embargo, en Bretaña, que por aquel entonces pertenecía al país francés, no tenían que pagar el impuesto sobre la sal. La sal era allí muy barata, y nace allí la mantequilla salada.

El chocolatero Henri Le Roux, ya en el siglo XX, tuvo la ingeniosa idea de convertir la mantequilla en dulces de caramelo. Una verdadera innovación, en aquel entonces, en el mundo de la pastelería. En tres meses, desarrolló su famoso caramelo con mantequilla salada e incorporó nueces, avellanas y almendras trituradas. Y hoy en día, este dulce es sin duda signo de identidad de la Bretaña Francesa.»

Ingredientes:

  • 100gr azúcar blanca
  • 200ml nata para montar (caliente)
  • 40 gr mantequilla a temperatura ambiente
  • Sal al gusto

Elaboración:

  • En un cazo ponemos el azúcar a calentar, la potencia del fuego mejor entre baja-media. El azúcar es un elemento que en cuanto alcanza su temperatura de fusión es difícil de controlar, por eso os recomiendo una potencia baja, para poder controlarlo mejor.
  • No es necesario remover, veréis como poco a poco el azúcar va tornando a un color marrón y la textura se vuelve líquida.
  • Cuando todo el azúcar este fundido, y sin subir la potencia del fuego, añadiremos removiendo bastante la mantequilla a temperatura ambiente y cortada en daditos.
  • Importante que esté a temperatura ambiente para que el contraste con la temperatura del azúcar fundido no sea muy grande y no cristalice rápidamente el azúcar.
  • Una vez hayamos agregado toda la mantequilla y se haya integrado completamente, añadiremos la nata. Previamente caliente, por la misma razón de antes. Yo la pongo en un vaso y al microondas unos 1-2 min.
  • Veréis que al agregarla, la nata empieza a hervir. Es normal, remover fuerte sin salpicar que la temperatura del azúcar es alta!! Si veis que no os hacéis con ella, sacarla del fuego y remover tranquilamente y después ponerlo de nuevo al fuego.
  • Ahora tan sólo queda, conseguir la textura deseada del caramelo (espesar). Removiendo suavemente, podéis subir el fuego un poco para conseguir que hierva bajito y espese.
  • Si se forman grumos al añadir la mantequilla o la nata, tranquilos!! remover bien para que todo alcance la misma temperatura y acabará por derretirse.
  • Cuando tengamos el caramelo como nos guste de textura, añadiremos la sal. No he puesto cantidades porque eso es un poco personal. Yo por ejemplo para estas cantidades añadí cerca de una cucharilla pequeña de café.

Hasta la próxima!

Un comentario

  1. Este viernes saldrá publicada en el suplemento DeFinDe de Diario de Navarra!! ¡Con esta buena pinta no nos hemos podido resistir 🙂

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