Las cinco “S”

Hola de nuevo,

Han pasado pocos días y esta vez vengo con postre.

Hacía días que no se dejaba caer algo dulce por el blog, así que he aquí la receta de la tarta suuuuuuuuuuuuuuuuuper sencilla y suuuuuuuuuuuuuper fresca.

Tarta que tiene ingredientes suuuuuuuuuuper económicos, suuuuuuuuuuper fáciles de encontrar y está suuuuuuuuuuuper rica.

La encontré en un video en YouTube, y tras algunas modificaciones caseras….he aquí la Tarta de piña sin horno!

Piña

Como lección, hoy hablaremos de la piña. Esa fruta que es más típica de verano/otoño pero que como para esta receta es necesario piña de lata, podemos usarla en cualquier temporada del año.

 Nativa de América del Sur. Esta especie fructifica una vez cada tres años produciendo un único fruto fragante y dulce. Las hojas rígidas son ligeramente cóncavas, para conducir el agua de lluvia hacia la roseta. La piña es un fruto que hay que cosecharlo ya maduro pues una vez cortado la maduración se detiene por completo y empieza a deteriorarse. La cosecha principal se efectúa normalmente desde principios de verano hasta comienzos de otoño. Es un excepcional fuente de vitamina C y Manganeso, escasa en grasas y proteínas. Aporta 50 calorías por cada 100 gramos.

Y después de leer esto, ya no hay más remedio que preparar la tarta. Vamos al lío!

Ingredientes

  •  820gr de piña en su jugo (1 lata grande los 820gr son piña + jugo)
  • 1 lata pequeña de piña en su jugo para decorar o 3 rodajas de piña natural
  • 500ml de nata para montar muy fría
  • 2 cucharadas colmadas de azúcar glasé
  • 10 gr de gelatina en polvo
  • 1 paquete de bizcochos de soletilla
  • 3 cucharaditas de azúcar moreno

Elaboración

  •  Abrimos la lata grande y separamos las rodajas de piña de su jugo.
  • Llenamos medio vaso de jugo y el resto lo vertemos a un cazo.
  • El jugo del vaso lo mezclaremos con la gelatina, removiendo bien para que no queden grumos y reservamos.
  • Forramos la parte de abajo del molde desmoldable con papel vegetal (también llamado papel de horno).
  • Cubrimos toda la base con los bizcochos intentando que no quede espacio entre bizcochos (los iremos partiendo y colocando).
  • Con ayuda de una brocha, humedecemos los bizcochos con el jugo de la piña que tenemos en el cazo. Tampoco hace falta empaparlos mucho porque cuando la tarta repose, absorberán mucho líquido.
  • Reservamos el molde con los bizcochos.
  • Ponemos el jugo en el cazo a calentar, cuando rompa a hervir apartamos del fuego y añadimos la mezcla de jugo y gelatina (probablemente haya solidificado un poco).
  • Removemos para que no queden grumos y reservamos en la nevera.
  • En un recipiente amplio vertemos la nata fría junto con las dos cucharadas de azúcar glasé.
  • Montaremos la nata y reservaremos en la nevera para que no se baje.
  • En otro recipiente batiremos la piña con una batidora hasta conseguir un puré.
  • Una vez tengamos el puré, añadimos el jugo con la gelatina que teníamos enfriando y removemos bien.
  • Cuando la mezcla anterior esté templada le iremos añadiendo la nata montada ( en dos o tres veces) y mezclaremos con movimientos envolventes para que no baje la nata.
  • Por último, forramos las paredes del molde con papel de horno o una tira de acetato y vertemos la mezcla anterior.
  • Alisamos la superficie de arriba y a la nevera, mínimo 6h.

 Presentación

  •  Separamos la base del molde junto con la tarta de las paredes, y retiramos el papel de horno o acetato.
  • Con ayuda de una espátula separamos la parte inferior del molde de la tarta y colocamos en un plato.
  • Abrimos la lata pequeña, retiramos el jugo y ponemos las rodajas encima de la tarta.
  • Espolvoreamos azúcar moreno por encima y con ayuda de un soplete las caramelizamos.
  • Servimos en porciones y a degustar.

 Sugerencias

  • Sobre la piña, decir que no he encontrado otra fruta que venga en su jugo, hay melocotón en almíbar o fresas en almíbar pero el contenido de azúcar sería elevado y con la piña conseguimos un buen equilibrio.
  • Sobre la base, eso ya es otra cosa. Hice la tarta con los bizcochos de soletilla pero se puede usar la base que os propuse para la tarta de queso sin horno (galleta con mantequilla). Quedaría un contraste muy bueno de la nata y la piña suave con la capa de galleta más dura.
  • Para la decoración, si encontramos mermelada de piña podemos cubrirla por encima con ella y si no podemos mezclar el jugo de la lata pequeña con un sobre de gelatina y verterlo una vez esté solida la tarta, de esta manera conseguiremos una capa de gelatina por encima (recordar dejar enfriar mínimo dos horas si elegís esta opción).
  • Y si no tenemos soplete, tranquilidad!! Preparamos un caramelo en una sartén y lo vertemos cuando esté templado por encima de la tarta (no lo hagáis caliente que derretiréis la nata!!).

Hasta la próxima!

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